jueves, abril 23, 2009

Rock ¿institución o rebeldía?

Lo crean o no, me resultan bastante molestas las opiniones que siempre están hablando sobre la pureza, la fuerza o la peligrosidad de un movimiento joven como lo fue en su momento el rock, algo que según esa misma gente hoy en día ha perdido sus pelotas y se encuentra totalmente domesticado y controlado.

Lo crean o no esa misma gente suele caer en incómodas contradicciones en un mismo espacio, ya sea una revista o una página de internet, charlatanes que aquí ensalzan un pasado glorioso que la mayoría de nosotros no ha visto (y que por cierto no les interesa que vuelva), y allí nos descubren las excelsas maravillas de algún grupo que lanza su primer disco entre los algodones de algun sello o compañía simpatizante. ¿Contradicción? quizás ustedes no lo vean así, pues efectivamente no es incoherente defender el pasado y dar oportunidades a los nuevos grupos, pero el plumero se ve a la legua cuando está por medio el dinero. Dinero sí, dinero. Vendrán y me dirán que, claro, esto es un negocio que hay que mantenerlo, bien ahí está el problema. Y es que el problema no es el dinero sino esa presunción de autenticidad que se dan estos tíos, muy parecida al rollo que normalmente nos tenemos que tragar con la "maravillosa" generación del 68, que hicieron mucha lucha social y patatin y patatán, y ahí les tienen ahora, gobernando y dirigiendo grandes monopolios y lo que es más importante perpetuándose en el poder de una manera que cuanto menos llama la atención. Ya lo dijo un famoso literato español - Aquí siempre mandan los mismos- y parece que en el mundo musical pasa igual.

Verán, hace unos días leía en una revista de tendencias masculina (completamente alejada del buen gusto musical) un reportaje sobre Kurt Cobain, miedo me dió el que más que sobre su música el redactor se centrara en su vida personal y peor aún ¡ en su estilo de vestir! ¿ Es que no dió para más el movimiento grunge?
Cierto es que actualmente es frecuente ver a gente con camisetas o bolsos con las efigies de Jimmy Hendrix, Ramones, los Stones ¡ E incluso Motorhead! que no han escuchado ni un sólo tema suyo. Efectivamente el rock se ha convertido en parte de la cultura pop, se ha convertido en un animal doméstico al que puede acariciar cualquiera, pero la culpa no es de los nuevos grupos a los que se acusa de falta de autenticidad, la culpa es de los que sobrevivieron y se han convertido en aristócratas, en instituciones musicales, renunciaron a la revolución que tanto proclamaron, no se quemaron en su momento y garantizaron su existencia por décadas y décadas. Y lo mismo va para los que con sus opiniones nos quieren privar de nuestro momento ( y opinión) denostándolo continuamente, mientras se ganan bien la vida, asisten gratis a los conciertos y reciben copias de las novedades discográficas, bajo la inmejorable fórmula de:
Pasado (su época) intocable, insuperable- Presente vendible, calumniable

domingo, abril 12, 2009

Un dia en la vida de Paul Stanley el de los KISS

Todos los miercoles sobre las doce de la noche los podéis ver en La 2, cada temporada se superan y esta semana se han pasado de frikis con el sketch de Paul Stanley, ¡impagable esa escena casera donde Peter Criss prepara la sopa!

sábado, abril 11, 2009

The Cult- Sonic Temple


Este mes de abril se cumplen veinte años del lanzamiento de Sonic Temple, sin duda la obra magna de The Cult y uno de mis discos favoritos de la banda que me faltaba traer por aqui.
Antes de empezar hagamos un poco de historia pues tras grabar el sudoroso "Electric" y su gira correspondiente, la relación entre los componentes de The Cult no estaba en su mejor momento, Billy Duffy se estaba desenganchando de las drogas mientras que Ian Astbury comenzaba un declive personal que con el tiempo afectaría seriamente a su carrera profesional.

La idea con "Sonic Temple" era remodelar de nuevo el sonido del grupo, canciones con la efectividad y sencillez de "Electric" formuladas bajo el telón del hard rock de final de la década y añadiendo en la medida de lo posible el recuerdo a sus primeras composiciones. El disco fue producido por Bob Rock y casi todo el peso en composición recayó sobre el guitarrista Billy Duffy que también protagoniza la portada
Realmente el disco consiguió un éxito rotundo ya que a nivel artístico completó todas las aspiraciones primarias del grupo, fusionando todas las influencias anteriores con una solidez y veracidad que lo encumbró como uno de los mejores discos de la década y salvando gustos personales el mejor del grupo, pues nunca han vuelto a repetir un triunfo como el que les dió este "Sonic Temple".

Desde ese inicio crepitante de "Sun King" se nota que estamos ante un disco construido sobre las guitarras de Duffy y una base rítmica alejadas de la dulzona comercialidad que empapaba al hard rock de finales de los ochenta, majestuoso tema que huye de las fórmulas facilonas para erigirse en un perfecto inicio para el disco. "Fire Woman" recoge la esencia de "Electric" como tema heredero de ese hard rock prototipico americano con un porcentaje del sonido de sus inicios y sin dejar de lado un gusto por cierta complejidad estrucutural y los cambios de ritmo. Letras comprometidas en "American Horse" un tema que destaca por su apabullante y primitivo ritmo, mientras que la parte lenta del disco se la lleva "Edie (Ciao Baby)" una canción que tras ese velo romántico compuesto por arreglos de cuerda y la guitarra acústica desprende una fuerza sobrecogedora gracias al enorme trabajo vocal de Astbury. "Sweet Soul Sister" nos recuerda a los primeros trabajos de la banda pero con el vigor hardrockero por el que pasaban en ese momento, en un tema con autentica vocación de himno.

El siguiente es el gran tema del disco, el mastodóntico "Soul Asylum", una canción que va subiendo en intensidad con un imprescindible Billy Duffy dando forma a una estructura músical machacona y sólida como una piedra. Pocos temas de más de siete minutos pueden presumir de sonar tan emocionantes y elegantes sin apenas variar su cadencia.
Lo que queda del disco se centra en la faceta más hardrockera y enérgetica del grupo contando con la colaboración de Iggy Pop en "New York City", y sin desdeñar grandes canciones como "Soldier Blue", "Wake Up Time For Freedom" o "Medicine Train" la verdad es que esta mitad del disco es menos arriesgada que la primera.


Como escribí antes el disco supuso un éxito rotundo que les llevó a girar primero con Metallica (con los que acabaron enemistados) y después con Aerosmith, pero la dificil personalidad de Astbury agravada por sus problemas personales provocó que el bajista Jamie Stewart se fuese del grupo y una separación temporal con Billy Duffy. No duró mucho pues un par de años después lanzarían "Ceremony" uno de sus discos menos valorados y uno de mis favoritos que ya fue comentado en el blog.

Green Dollar Colour


Fueron flor de un día y para nuestra mala suerte se desvanecieron sin ofrecernos nigún disco más. La banda australiano- francesa compuesta por el vocalista Lex Koritni y el guitarrista Anthony de Lemos nos sorprendió en el año 2005 con un disco que desde luego no inventaba nada pero ofrecía un sólido trabajo de hard rock con mucha influencias del rock n roll más sucio, riffs pegadizos, ritmos bailables y un vocalista con un deje a lo Jimmy Barnes y con la suficiente personalidad para llamar nuestra atención. Disco que por cierto fue producido por Mike Fraser que ha trabajado con AC/DC o Van Halen, así que ya se imaginan cual es el sonido que vamos a encontrar.

El disco que lleva el mismo nombre que la banda parte de una imperdible "Dirty Letter" un perfecto single que sintetiza en una pieza lo que vamos a encontrar en el disco, un rock de corte clásico y arrogante, con una consistencia que sorprenderá a más de un escéptico, basado sobre unas guitarras sencillas, potentes y con la actitud necesaria, unido a canciones con la duración perfecta, es decir no más de cuatro minutos en general. "Let It Go" es otra canción muy en la línea de la primera y es de las mejores del disco, podemos encontrar también retazos bluesy como en "Emotional Audit", y reminiscencias muy presentes a lo largo de todo el disco a bandas de hard rock de los setenta en los ritmos contenidos de "I Wanna Know", el groove de "Heart Donation", "Foot To The Floor" y "Top Of The World" muy en la línea de los primeros Aerosmith.

Al año de lanzar el disco el grupo se disolvió, aunque Lex Koritni siguió adelante con una nueva banda con su nombre y desde entonces ha publicado un disco en estudio, "Lady Luck" que ya comenté aquí hace un par de años, y un disco en directo de nombre "Red Live Joint" que incluía temas de Green Dollar Colour además de los de su nueva banda. Del guitarrista no he vuelto a saber de ningún proyecto en el que haya participado lo que es una pena porque aunque el disco de Koritni está a buen nivel, me gustaban mucho más este Green Dollar Colour.

"Let It Go", eso sí tocada por los Koritni

miércoles, abril 08, 2009

Jorge Salan- Subsuelo

No deja de sorprenderme este chico que con una sinceridad y honestidad musical contrastada en una carrera en solitario más que notable, no deja de escalar posiciones en cuanto a calidad y saber estar con discos tan interesantes como este Subsuelo.
Un disco notable, en el que Jorge se vuelve a hacer cargo tanto de las guitarras como de la labor vocal y en el que vuelve a darnos un buen rato de hard rock melódico alejado de los experimentos onanistas de los guitar heros tradicionales descargando gran parte del peso de los temas sobre las letras y otros instrumentos, en definitiva construyendo canciones para disfrutar, sin olvidarse de una exquisita técnica musical.
Temas que no por contar con un componente divertido y accesible adolecen de un punto arriesgado y de atrayente singularidad.


Canciones como "Mystic Highway" o "The Dragon" son un buen ejemplo de fusión del más primitivo hard rock, con pegadizas melodías e inconformistas cambios de ritmo. En "You Will Stay Alive" o "Losing My Mind" apuesta por el rock de corte melódico cercano al AOR y de ritmo contagioso. En "Trouble Walking" colabora Danny Vaughn y su aporte vocal lo encumbra como uno de los mejores temas del disco, una deliciosa y pegadiza canción en la onda del hard rock de los primeros noventa . Mientras "Subsuelo" la interpreta Miguel Rios y es el tema que marca diferencia en el disco, primero por estar cantado en español y después por ser una canción casi acústica con aroma a western, a muchos les parece un mal tema pero a mi me gusta mucho tanto por su lirica como por significar una amplitud de miras musicales de Jorge muy admirable.
El disco cierra con "Radio Rock" también cantada en español pero esta vez por el propio Jorge con bastante buen resultado y que sería perfecta para abrir un programa de radio.

Pero como casi siempre que hablamos de un disco de Jorge, aparece la controversia sobre la idoneidad de que sea el mismo el que se encargue de la parte vocal, mi opinión sincera es que me gusta su voz tengo y tengo que reconocer que sin ser espectacular cumple su función, pero también creo que con otro vocalista sus discos sonarían aún más redondos. Luego está el tema de que es su elección y su proyecto personal e intransferible por lo tanto estoy de acuerdo con él, de todas formas a mi me gusta como lo ha hecho hasta ahora.

Resumiendo, Subsuelo es un disco arriesgado y a prueba de escépticos de los que quitan las telarañas a un panorama rockero español en el que tras los de siempre se está gestando una historia alternativa muy gratificante para los paladares que esperamos algo más.

domingo, abril 05, 2009

Buckcherry- Time Bomb


Como cambian las cosas, cuando hace cuatro años Josh Todd y Keith Nelson rehicieron Buckcherry y lanzaron su tercer disco "Fifteen" la comunidad hardrockera lo recibió entusiamada con los brazos abiertos y pocas voces se mostraron reacias ante el nuevo lanzamiento de la banda.
Sin embargo unos años atrás, la salida al mercado de Time Bomb y su relativo fracaso tanto comercial como de crítica provocaron una desbandada de los componentes del grupo. Ahora que en muchos blogs y webs son recuperados muchos discos que en su momento pasaron desapercibidos o que no tuvieron el éxito de crítica esperado, quiero ser el primero en recuperar Time Bomb y reclamarlo como clásico en una época poco propicia para el hardrock.

Se preguntarán porque he introducido el disco hablando de Fifteen, la única razón es porque Time Bomb pasó inadvertido y se clasificó como disco muy inferior al debut de la banda porque era menos agresivo y más comercial, aunque realmente no creo que hayan hecho algo más comercial que "For The Movies" de su primer disco, asi que si nos fijamos en la accesibilidad no podemos evitar afirmar que el sobrevalorado "Fifteen" está muy por encima en ese aspecto sobre "Time Bomb".

Aclarado esto hay que decir que sin ser el cañon que fue "Buckcherry", el segundo disco de los chicos de Josh Todd mantiene el espíritu macarra heredado de bandas como Aerosmith o Guns N´Roses bien llevado hacia una cierta accesibilidad radiofónica y una descarada orientación hacia las nuevas tendencias personificadas en el modern rock que estaban en pleno auge en aquel momento. Aquí no hay un "Lit Up" pero inicios como el constituido por "Frontside", "Ridin´" o "Time Bomb" en la onda de los riffs hardrockeros, estribillos pegadizos y ritmos machacones del debut, y el pegajoso sleazy rock de "Porno Star" son cuatro buenas razones para que te guste el disco. Más caña puedes encontrarla en canciones como "Whiskey In The Morning" o "Slamin´" hacia la mitad del disco. Sí, hay temas más modernetes como "A Place In The Sun" o "Underneath", hay comerciales baladas como "You", "Helpless" o el tema escondido del disco con un pletórico Josh Todd al piano, pero esto no le quita la razón a un disco que aunque recoge parte del sonido rock de moda, no deja de lado la esencia hardrockera y que supone la continuación natural a su debut. Si alguien acusa a Time Bomb de ser un disco menor y que no merece la pena, mejor que no salga de sus discos de los ochenta.

viernes, abril 03, 2009

Tortazos analógicos

Empezamos el mes de abril con un tema tan intrascendente como lo es la existencia de este mismo blog, y es que tras un corto tiempo de reflexión he decidido establecer una estúpida relación entre películas de artes marciales, gimnasios y cassettes de hard rock.


Clásico entre los clásicos

Y es que si hay algo que diferencia a la banal y superficial decada de los ochenta, de la superficialidad y banalidad de los últimos años es precisamente el declive de los medios analógicos unido inexorablemente a la caída en picado del hard rock y el AOR junto a las pelis de tortazos de videoclub, de los noventa no hablo no, que todo el mundo sabe que fue un decada con unas profundísimas preocupaciones y en la que la gente tenía una vida interior inigualable.
Es bien conocido por cualquiera que viviera (aunque un poco de refilón como yo) esa época ochentera (que en España se prolongó por lo menos hasta 1992) el auge de las películas de artes marciales protagonizadas por actorazos como Chuck Norris, Van Damme o el mísmisimo Steven Seagal, sí, incluso había un programa de películas de este tipo llamado "Cinturón Negro" presentado por nuestra campeona de Taekwondo Coral Bistuer. Era la época en la que truñazos como El Guerrero Americano, las secuelas de Rocky asolando la Unión Soviética a ostias, o las escenas en las que Seagal partia piernas y brazos con la misma facilidad que ustedes doblan palillos provocaron un éxodo de los jovenes hacia los gimnasios en busca del saber oriental y principalmente de aprender a pegar tortas como panes, no hacían falta grandes y sofisticadas instalaciones, simplemente unas pesas y un tatamí roido.

No me pregunten que hacen los dos amigos en el parque......

Lo cierto es que si algo había bueno en esas películas era en general las bandas sonoras interpretadas por gente de lo más interesante como Survivor, Night Ranger, Mike Reno o Stan Bush, efectivamente en la calle o en el colegio no podías decir que te gustaban esas canciones porque eran para "americanos tontos" y aquí o te gustaban Barricada y Obús o eras un marginado social. Ahora, raro era el gimnasio donde a la hora de entrenar no te cascaban el típico mix-tape hecho con canciones de este tipo, temas que te ponían a tope y con los que no sentías el dolor de los golpes encajados. Porque sí amigos, antes cuando ibas a una clase de boxeo, karate o derivado, lo más seguro es que salieses con un dolor de cuerpo que sólo la capacidad de regeneración juvenil conseguía solucionar en un par de días. Lo del cassette era otro clásico, hablo por pura experiencia pues hasta el año 2003 en que se retiró del servicio activo mi profesor Rafa estuvimos escuchando día tras día la misma puñetera cinta con temas de Guns N Roses, Bon Jovi y demás, en el mismo apolillado radiocassette, incluso alguna vez me llevé algún Alive! de Kiss para cambiar un poco.

Otro pedazo de clásico atemporal

Pero después llegó el tiempo de la pseudointelectualidad y la mala costumbre de querer mantener las neuronas de la gente, se acabaron las películas de ninjas (excepto en las cadenas de TV autonómicas), el público prefería los largometrajes con más de cien líneas de diálogo y en versión original, llegó el maldito grunge y se creyó que se había cargado el hard rock y el AOR, y por supuesto aparecieron los reproductores de cd portátiles que se ventilaron a los walkman. Mientras, en los gimnasios se inventaban chorradas como el body pump, aqua gim, spinning, batuka y demás tonterías con nombre gilipollas para que los pijos pudieran mantenerse en forma. Una cosa es verdad y es que actualmente no podría acabar ni una hora de estas cosas, pero para lo que había que tener un par era para aguantarle dos asaltos al Bripac o al Bencen.

Así que podemos decir con toda claridad que el declive cinematográfico de la serie B de ninjas y el fin de las aberraciones de la Cannon Films coincidió con una disminución de la agresividad controlada en los gimnasios que hoy día suele liberarse en las carreteras y en el trabajo, he dicho.


Esta era de una peli de un boxeador y tenía contenido social ¡lo prometo!