lunes, mayo 25, 2009

Candy- Whatever Happened To Fun


Conocí a Candy a través del recopilatorio de Cleopatra Records "Hollywood Rocks", en aquella ocasión me quedé enganchado al sencillo "Whatever Happened To Fun" que daba nombre a su único álbum, una versión ligeramente distinta a la que aparece en su disco, en la que una excitada chica aseguraba a un dj de la radio que lo estaba apunto de poner era un hit single sin ninguna duda.
Debo reconocer que me gustó tanto que empecé a buscar información sobre ellos y cosas de la vida encontré que el grupo lo formaban el que posteriormente fue guitarrista de Guns N Roses Gilby Clarke; Kyle Vincent un ignorado vocalista al que yo conocí a través de su discazo de AOR de 1999, "A Night Like This"; y la base rítmica del que fue otro de los grupos olvidados de finales de los ochenta, Electric Angels conformada por Jonathan Daniel al bajo y John Schubert en la batería.

Con tal agrupación de series B de la escena de Los Angeles mi absoluto fervor hardrockero angelino me obligaba a encontrar el disco, cosa que me costó bastante tiempo ya que no hace mucho tiempo que lo conseguí.
Candy es uno de esos grupos dificiles de etiquetar rozando y traspasando la línea entre el hard rock y las melodías pop, y normalmente se les mete en el cajón del powerpop. "Whatever Happened To Fun" era un disco algo extraño por 1985 pues la explosión hardrockera provocada por grupos como Quiet Riot o RATT en Estados Unidos perseveraba en grupos con claras tendencias metálicas y actitudes macarras, y Candy apostaron por una línea melódica sin apoyarse en los teclados y obviando la pomposidad que dominaba el AOR de principios de la década, así que sus temas son enérgicos y a la vez perfectos singles con vocación comercial. Sin duda sus canciones más famosas fueron "American Kix" y "Whatever Happened To Fun", pero todo el disco tiene un cariz festivo y optimista que canciones como "Turn It Loud" o "Weekend Boy" contribuyen a afirmar, entre ellas también hay algún tema en la onda de atardecer en la playa como "Last Radio".
Quizás su mayor "pero" sea la producción que no ha aguantado bien el paso del tiempo y es algo que puede echar para atrás, pues deja el disco un poco a medio gas. Sin embargo es un disco muy recomendable para antropólogos de la historia Guns N Roses, adictos al powerpop o al hard rock ochentero.